Cenando con los amigos. -Está más que demostrado que dios no existe, hombre. Paula, tras tomas dos copas estaba envalentonada y como filósofa del grupo y ya en unas horas álgidas donde todos estábamos atentos a sus maravillosas explicaciones estaba ya sentenciado, lo solía hacer con una habilidad aplastante, llevándose al bolsillo a todo el que quería . Cargada de datos y números, como siempre, de una manera prodigiosas nos instruía. Aquel club de más de cuarenta tacos , donde todos nos considerábamos tan modernos y progresistas estaba seducido por su presencia. Y no es que nadie pudiera hacerle sombra. Dios los cría y ellos se juntan. Es algo que ya a una cierta edad uno llega a comprender y en el grupo había mucha gente de calidad . Y dentro de lo heterogéneo, se degustan los mismos vinos, aficiones y hasta las sensaciones. P ero aquella noche quedaría para el recuerdo, desde la esquina de la mesa, diminuta y frugal, nuestro ser de luz, nuestra Galadriel, así la llamaba Pabl...