Almendras amargas. Las almendras amargas también nutren pero saben mal, dejan el paladar seco y la sensación, aunque te hayas saciado, es inaguantable. En el otro lado de la montaña hay árboles con almendras dulces, pero da la casualidad de que están en puntos más elevados. ¡ Qué mala suerte! Eso te dices. Hay valles donde todas los almendros son dulces pero, por desgracia, no es tu valle. Entonces te empiezas a engañar y te dices que aunque amargas también te llenas y que ir a esos sitios escarpados te resulta imposible. Que si eres débil, que si dios no te dotó de buenas piernas, que si no te las mereces porque entonces serías una glotona. Que en el mundo hay otras cosas y causas más justas y que plantearte si en tu pequeño mundo, comparado con el inmenso universo, es relevante o no que comas almendras dulces o amargas. ¿ Por comer almendras dulces voy a cruzar ríos, montañas y escalar cumbres hasta llegar a la cima? Y encima de tus hombros hay alguien que en cada paso te empuja y ...