En tu hambre de todo y nada manda, en tu cuerpo manda, en tus soledades amargas manda, en tus ganas manda, en tu llanto y en tu alegría manda. Manda en tus mañanas. En tus libros y en lo que odias en la almohada, manda. Manda en esa sonrisa que no te podrán quitar, manda. Manda en la copa de vino que te falta, manda. En perderte entre la multitud desganada, manda. En la foresta y las flores y los fuegos que las destruyen, también, manda. Manda al amarte y al amar manda. Manda por los pueblos y los mundos que te quedan por ver, Manda por los sueños, los que jamás se van cumplir, sobre todo, ante esos, manda. Manda con la mirada, con la luz de tus ojos y con tu maravillosa palabra. Manda como un sauce en un río que descansa. Manda como las aves del paraíso que sin sus plumas no cantan. Manda como el león en la tierra y en el cielo las hadas. Manda en tu corazón, en el sabor de los besos y el color de tu alma.