Hay una España paleta, otra que sabe y calla. Una de pillos, otra de listos: canallas. Hay una España que cree que no existe la esperanza. Que se conforma con poco, que es vulgar y muy osada. Hay una España que lucha, malinterpretada. Que en dos días se cansa de bregar con la ignorancia. Hay una España dormida, con una espada mellada. En una envidia profunda por el que en algo destaca. Hay mil ratas serviles en cada pueblo, en cada plaza. Malas ideas profundas agarrada a la sotana. Hay una España sin sueños, de una serpiente agraria. Hay cementerios llenos de los que tenían alma. Hay una España que nunca sale del miedo, los reyes y su morralla. Del pecado, de los amos con pan duro y peonadas. Hay tontos que fueron pobres y ahora no saben nada. Hay una España pérdida, ausente que siente náuseas. En un anhelo constante por poder decir a gritos patria. Sin querer sentir la muerte, los siglos y la sangre derramada.