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Mostrando entradas de febrero, 2020
Hay una España paleta, otra que sabe y calla. Una de pillos, otra de listos: canallas. Hay una España que cree que no existe la esperanza. Que se conforma con poco, que es vulgar y muy osada. Hay una España que lucha, malinterpretada. Que en dos días se cansa de bregar con la ignorancia. Hay una España dormida, con una espada mellada. En una envidia profunda por el que en algo destaca. Hay mil ratas serviles en cada pueblo, en cada plaza. Malas ideas profundas agarrada a la sotana. Hay una España sin sueños, de una serpiente agraria. Hay cementerios llenos de los que tenían alma. Hay una España que nunca sale del miedo, los reyes y su morralla. Del pecado, de los amos con pan duro y peonadas. Hay tontos que fueron pobres y ahora no saben nada. Hay una España pérdida, ausente que siente náuseas. En un anhelo constante por poder decir a gritos patria. Sin querer sentir la muerte, los siglos y la sangre derramada.
Hijos del deseo, de la opulencia y los anhelos. Gente corriente, inerte, presa del tiempo. Días grises, sin frentes abiertos. Ciudades vacías, dormitorios llenos. Vives soñando mueres en silencio. Como la abeja que cuando pica yace al momento. Seres en tránsito a ninguna parte sin ningún consuelo. En la violencia encuentran el último pañuelo. De los siglos pasados y los agravios viejos, En la soledad que solo existe en los mustios besos. Tramando la próxima jugada del tablero, siendo peones, no de marfil sino negros. Vagando, rumiando y secando las hojas del invierno. Degustando trozos de hielo como si fueran caramelos. Vendiendo el Alma por un trozo de éxito. Cierra la puerta, hermano, ya no cabemos todos dentro. ni la música ni los libros sacian nuestros ojos secos. vagamundos sin esencia, dioses del miedo, pagando deudas de otros, cenando relojes sin manillas, gritando al cielo.