Los veranos de la infancia
son eras infinitas mientras la novedad los acorta y espanta.
Y ahora cualquier presente resulta una quimera, volátil y rápida.
Rutinas, relojes y programas, todo eso lo remedia la nostalgia.
Porque ahí se para el tiempo, en la niñez y en lo que no se palpa.
Más pesa una tarde con un antiguo amor que todo lo que uno espera, desea y nos aguarda.
son eras infinitas mientras la novedad los acorta y espanta.
Y ahora cualquier presente resulta una quimera, volátil y rápida.
Rutinas, relojes y programas, todo eso lo remedia la nostalgia.
Porque ahí se para el tiempo, en la niñez y en lo que no se palpa.
Más pesa una tarde con un antiguo amor que todo lo que uno espera, desea y nos aguarda.
Comentarios
Publicar un comentario