Es bueno tener ídolos y héroes a los que admirar. Una vida sin una pizca de épica, sin enemigos o que sólo se entrega a tramas científicas no me da misterio ni emoción. Es bueno saber que ahí hay centinelas que nos proporcionan, en un protocolo tranquilo y pausado, las llaves para no patinar. Es bueno ser humilde con los que saben, los que perciben, los que sienten el roce de la hierba hasta con unas botas de agua o son capaces de ver cosas que nosotros no veremos jamás. Ya sea por su insistencia o por el don de poseer eso que sólo los dioses dan a determinados mortales. Y entonces ves un cuadro, una canción o una opinión construida desde la dominación de los datos. Y ahí respiras. Y puede sonar a que la pereza te gana en detrimento de querer buscar o tener esas mismas cualidades por delegar en otros. Pero, sin embargo, tranquiliza. Y los libros están ahí, como todas las artes, las siete. Ser sorprendido, y ver que nada era como creías, eso es el mayor de los orgasmos. Así entre un robot sin alma o un poeta que huye de la masa en busca de la belleza, ni lo duden. No lo duden.
No es rezar, que también, por mis niños. Es un calzado limpio. Es lo que en el siglo llevan aguardando mis gentes. Una parsimonia de plancha y costura envueltas en ver a qué horas pasas las líneas del tiempo. Es entrar por calle Medina o por Arcos, según se disponga uno, o por Ancha o Merced. Porque las barriadas te exilian sin remordimientos aunque tú barrio fue el que fue. Pero uno entra a Jerez a ver su cofradía por donde entró su padre o su abuelo. Por donde tu abuela guisó los garbanzos con bacalao que todavía huelen a anhelo. Y no es ni de izquierdas ni de derechas. Es el del Cerro fuerte con la melena al viento, o las manos como dos palomas del Prendimiento. O la gente del Chicle, al verlas andar con los faroles en busca de Jesús Nazareno. Y el olor y el sabor del color del Sol. Es un ¡ Qué guasa que llueve! San Francisco en la plaza y San Lucas los Lunes que son breves. Y las Angustias que de Porvenir empieza y por Molineros muere. Que esto no es cuestión de hombres ni de...
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