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Mostrando entradas de mayo, 2019

El alba.

Las mañanas son caminos. A veces de sal y de pájaros dormidos. De la noche al despertar, cuesta emprender el sentido. Las mañanas son de barro, de polvo seco y de limo. Del relente a la vida sin un filtro en el destino. Hay mañanas que dan miedo de amaneceres cansinos. Te está esperando ya el Alba, sin piedad, desnuda y con sus ojos vacíos
Todo ha cambiado en mi barrio de La Granja. Pero el tiempo te observa como una fuente temprana. El sol derrite los ladrillos amarillos, cuando las sombras ni hablan. Aún te queda el sabor de aquel verano, cuando no sabías nada. Solo de contemplar la vida y volar como las hadas. Se fueron los grillos negros con sus bonitas veladas. ¿ Quién te robo la verbena en una noche estrellada? El tiempo te dejó sola recordando sus palabras. Las que duran en el cuerpo, las que te calan el alma. En un sin fin de recuerdos, en esas tardes lejanas. En el rincón de los besos, en el puente de la plaza. Con tu niñez de canela y en el pelo fina plata.
Hay cosas que uno sueña que ni son ni serán hechas y el pensamiento es libre de gustarse en ellas. Sombrías, vengativas, bellas o eternas; las dudas de un mar de posibilidades eternas. Mas no hay en el mundo sentencia más seria un amor alejado como una estrella. Ser adicto a un olor es estar condenado a la mayor de las penas. No hay rosa, ni perfume, orquídea ni esencia que la fragancia de un cuerpo lácteo, almibarado o de menta. Aun en el sudor de la mañana o en el pesar de las noches lentas, te acercas. Inspirando el nácar que no se huele pero se sueña; nada hay más suculento que el bocado que no se prueba. Hay adicciones prohibidas, malditas, serenas y horrendas. Que anhelan el fin del mundo si por ello sacias la lengua. Se detienen los jilgueros de los jardines ingleses aunque no haya tormenta. A esperar que pases con tu vestido blanco, cargado de la miel más fresca que transportan las abejas.
Como se velan a los muertos en la inmensidad de las lágrimas te han de ver mis ojos sola, perdida y sin calma. En noches oscuras de pájaros negros que ni en ellas habiten los fantasmas en el vacío, hondo y silencioso de madrugadas mustias y envenenadas así te he de ver, sin ocaso. Hasta que el amor te haga esclava, de un hombre que repudie tu olor aunque huelas a jazmín y sepas a lavanda.
Hay un tiempo para todo. Para integrarte. Para entender otros valores. Para que te acepten. Para demostrar conocimiento. Para explicarte. Para cambiar a la gente. Para no ir a sitios sin ganas. Para decir no. Para decir sí. Para las modas. Para asustarte. Para que no te compren barato. Para que te juzguen. Para demandar amor. Para soportar a los avaros. Para reír sin ganas. Para debatir con gente cruel. Para temer. Para beber sin sed. Para asistir. Para visitar. Para vender tu tiempo. Para decir que sabes. Para que entiendan tu arte. Para que te hayan entendido. Para resistir al aire. Para saber que nada dura. Para disipar tus inseguridades. Hay un tiempo para ti y quien no lo sepa no puede ser tu llave. Que las puertas las abres tú, Que no hay cerradura que en el camino te pare. Hay un tiempo para todo. Para integrarte. Para entender otros valores. Para que te acepten. Para demostrar conocimiento. Para explicarte. Para cambiar a la gente. Para n...
Hay cosas tan importantes y tan poco remuneradas. Hay tontos de oro pero sin sustancia. Hay ídolos de barro pero sin peana. Triste la vida de quien contempla y ama. Necios de la rutina, sin calma. Robot de tuercas prietas pero sin alma. Vida inerte, solo paja. Que ni arden ni se empapan. Y el mundo no sabe de ti ni de nadie, ni de nada.