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Mostrando entradas de marzo, 2020
Si algún día hablo sólo de mis méritos, Si al hermano lo miro desde el cielo, si en mi camino no tiendo la mano y sólo la pongo al cuello, si en la creencia de ser mejor que todos niego el pan al resto, si acaparo lo que es de todos sólo por temor y despecho, si me olvido de mi calle, de mi barrio y de los primeros sueños, si veo en los pobres del mundo la culpa de de mis infiernos, si voy de la mano de alguien que me ame por lo que tengo, si se me pasa un día sin recordar donde nacieron mis huesos, si en la caridad veo la solución para la salud de los buenos, si sólo pienso en Dios y no en lo que hicieron mis abuelos, si empiezo a dejar de dar tropiezos y encuentro la virtud en la rectitud marcial de un sauce viejo, si en la distinción y en el cinismo se ceban los gusanos de mi pellejo, si en la creencia de que todos son malvados porque no hicieron lo que el resto, podéis tirar mis cenizas al mar, sin preguntar, como se pudre la madera soltando las edades ...

Cuando todo acabe.

Cuando todo acabe. Cuando todo acabe voy a planchar mi mejor camisa y a dar brillo a mis andares. Cuando todo esto termine reposaré mis días como lo hace el té en el agua que hierve humeante. Cuando todo esto toque a su fin voy a ir a gritarle al mar lo que no sabe, a ver como la brisa se enfada en mi rostro y a sumergirme en él hasta que mis pulmones, ajenos a todo el oxígeno del mundo, me demanden otra vez la libertad, encarados con el aire. Cuando todo esto culmine iré a esa taberna a tomarme un vino viejo de Jerez con los amigos, sin decir nada, para que las miradas hablen. Cuando todo esta mortandad se pudra no guardaré ninguna rosa para quien ame ni ningún silencio que pueda dañar a nadie. Cuando el mundo vuelva a rodar me iré a la sierra a conversar con las aves, a sentir como crecen las montañas en los Alcornocales. Cuando todo esto sean lunes de rutinas amables, sensatas y suaves daré gracias por tanto, a sentir lo que otros no tienen y nunca podrán hartarse....
Hay que regresar a la nada. La nada de tus besos, con los ojos abiertos. Tener presente al dolor y las últimas aves del paraíso. Llenar los gozos del alma, soñar con la canción de un mito. Regresar adonde el faro se apaga, seguir la senda de un río. Luchar por un mundo que siente, para no sentirse vacío. Hay que regresar a la nada. Pendientes de los que no hablan. Sintiendo que nada ocurre, porque a veces no hay palabras. Esclavos de los motivos y de las atalayas. Vigías extraños y cobardes, de los siglos que no pasan.