Pequeño relato sexual.
¿ Orgasmos? ¿ Deseo?
Nada de eso importa. No son del todo importantes ante la posibilidad previa de poseer y que te den lo más íntimo al alcance de tu boca. Tan cierto como que el poder, y tenerlo sólo por tener dinero no importa. Verdadero artífice de lo artificial. Canal limpio que te acerca a lo que nadie tiene. Pero el poder, amigo, el poder es estar en una reunión, cerrar el puño y que se fijen en él. Arquear una ceja y dejarlos atónitos en ese gesto que preludia el silencio que los tiene paralizados ante tu conversación. Eso es poder. Eso es ser poderoso. Lo demás es una vulgaridad consecuencia de lo que la química y de lo que se puede palpar les proporciona. Ser un pastor de almas que ansían tu olor y tu boca. Provocar pasión y dolor extremo en tu ausencia y que te piensen mientras lo hacen con sus parejas. Ese es el bastón de mando, el báculo del gran mago blanco.
¿Pero eso no es ego?
Por supuesto, la más adictiva y maravillosa de las drogas. Lo que boicotea los procesos más justos y lo que aniquila la prosperidad de la civilización. Pero ante la posibilidad de hacerte el amor de un modo irracional, dejando al lado tus principios, tu moral y tus líneas rojas. ¿ Qué me importa todo lo demás? Si veo en ti la mirada lujuriosa de todos los pueblos de oriente. Si con la fuerza que te ha dado esa copa de vino ya me imaginas dentro de ti. Mientras reprimes y controlas tus involuntarios movimientos debajo del ombligo. Mientras tus fluidos te están volviendo loca. Más que el sexo, más que el placer, mi gran logro es haberte desarmado. A ti, tan guapa, inteligente, autónoma, segura, vivida, despechada, ilusionada, en la alegría o la mayor de las tristezas. La dominación de tu alma mediante lo verbal y lo no verbal. Como un atlante que sostiene al mundo por oler la fragancia secreta. Sin ceder ni que falten en mis brazos las fuerzas. Ahí, en ese estado de dictadura, colonialismo cruel, ahí está mi triunfo sobre tu ser. Y es en esa guerra, aunque mueran todos los inocentes del mundo, donde quiero ser el mayor de los tiranos. Mientras tú, estás entregada sin saber cómo ha ocurrido todo.
¿ Orgasmos? ¿ Deseo?
Nada de eso importa. No son del todo importantes ante la posibilidad previa de poseer y que te den lo más íntimo al alcance de tu boca. Tan cierto como que el poder, y tenerlo sólo por tener dinero no importa. Verdadero artífice de lo artificial. Canal limpio que te acerca a lo que nadie tiene. Pero el poder, amigo, el poder es estar en una reunión, cerrar el puño y que se fijen en él. Arquear una ceja y dejarlos atónitos en ese gesto que preludia el silencio que los tiene paralizados ante tu conversación. Eso es poder. Eso es ser poderoso. Lo demás es una vulgaridad consecuencia de lo que la química y de lo que se puede palpar les proporciona. Ser un pastor de almas que ansían tu olor y tu boca. Provocar pasión y dolor extremo en tu ausencia y que te piensen mientras lo hacen con sus parejas. Ese es el bastón de mando, el báculo del gran mago blanco.
¿Pero eso no es ego?
Por supuesto, la más adictiva y maravillosa de las drogas. Lo que boicotea los procesos más justos y lo que aniquila la prosperidad de la civilización. Pero ante la posibilidad de hacerte el amor de un modo irracional, dejando al lado tus principios, tu moral y tus líneas rojas. ¿ Qué me importa todo lo demás? Si veo en ti la mirada lujuriosa de todos los pueblos de oriente. Si con la fuerza que te ha dado esa copa de vino ya me imaginas dentro de ti. Mientras reprimes y controlas tus involuntarios movimientos debajo del ombligo. Mientras tus fluidos te están volviendo loca. Más que el sexo, más que el placer, mi gran logro es haberte desarmado. A ti, tan guapa, inteligente, autónoma, segura, vivida, despechada, ilusionada, en la alegría o la mayor de las tristezas. La dominación de tu alma mediante lo verbal y lo no verbal. Como un atlante que sostiene al mundo por oler la fragancia secreta. Sin ceder ni que falten en mis brazos las fuerzas. Ahí, en ese estado de dictadura, colonialismo cruel, ahí está mi triunfo sobre tu ser. Y es en esa guerra, aunque mueran todos los inocentes del mundo, donde quiero ser el mayor de los tiranos. Mientras tú, estás entregada sin saber cómo ha ocurrido todo.
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