Y la sensación de hacer la pelota por inseguridades, traumas, no querer romper zonas tóxicas de confort y, encima, recibir una coz. Esa sensación la conoces, ¿ verdad?
Pero, ¿ sabes qué? Ellos se lo pierden. Amar, amar hasta doler. Aunque la almohada te reclame cordura. Pero quien se entrega hasta los talones en el lago de desesperación, en una desesperación que es inevitable, no debe valorar recompensas. Sólo debe saber que es un ser superior. Un ser de luz, que sufre pero que está tocado con la varita mágica de los elegidos. Y no ser obispo ni psicólogo, eso es una perdida de tiempo, el mayor de los tesoros. Sólo debes amarte. Y quizás cuando lo perciban el planeta invierta su movimiento de rotación y los polos magnéticos se cambien y todos esos metales vulgares, ordinarios, cotidianos se pegaran a ti desesperados. Tu planeta, con tu eje, tu núcleo y tu alma que es la más maravillosa que transita por el universo.
Pero, ¿ sabes qué? Ellos se lo pierden. Amar, amar hasta doler. Aunque la almohada te reclame cordura. Pero quien se entrega hasta los talones en el lago de desesperación, en una desesperación que es inevitable, no debe valorar recompensas. Sólo debe saber que es un ser superior. Un ser de luz, que sufre pero que está tocado con la varita mágica de los elegidos. Y no ser obispo ni psicólogo, eso es una perdida de tiempo, el mayor de los tesoros. Sólo debes amarte. Y quizás cuando lo perciban el planeta invierta su movimiento de rotación y los polos magnéticos se cambien y todos esos metales vulgares, ordinarios, cotidianos se pegaran a ti desesperados. Tu planeta, con tu eje, tu núcleo y tu alma que es la más maravillosa que transita por el universo.
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