Ir al contenido principal
Y de pronto nadie cercano te seduce. Sólo los mitos que vuelan con las cenizas de la historia. Y de repente la soledad es oro molido, en un engaño. Y al instante el peso del tiempo parece que te encorve hasta la espalda. Y buscas en los libros y en la belleza de los elegidos por el dedo de Dios esos ratos que te nutren aislándote. Y todo eso es malinterpretado como una condescendencia o un silencio petulante y cruel. Pero no es más que el poso del café más amargo. Eso que la mirada del tiempo ha infligido a tu ser destruyendo el paladar de tus ganas y la fe.
 Esperando aferrarte a alguien como lo hacen las rémoras a los tiburones en un éxtasis de placer sanguíneo. Para delegar en una parasitaria existencia que te ahorre la cruel disciplina que requiere la autonomía en el pensamiento. Pero ya es tarde, imposible. Y no por falta de interés o por creer que lo sabes todo. Porque no sabemos nada. Y así es inevitable odiarte y estar harto de tus palabras y hasta de tus silencios. Y los minutos se hacen milenios. Y un milenio pasa en un segundo. Como pasa la vida y como dura la muerte.

Comentarios

Entradas populares de este blog

No es rezar, que también, por mis niños. Es un calzado limpio. Es lo que en el siglo llevan aguardando mis gentes. Una parsimonia de plancha y costura envueltas en ver a qué horas pasas las líneas del tiempo. Es entrar por calle Medina o por Arcos, según se disponga uno, o por Ancha o Merced. Porque las barriadas te exilian sin remordimientos aunque tú barrio fue el que fue. Pero uno entra a Jerez a ver su cofradía por donde entró su padre o su abuelo. Por donde tu abuela guisó los garbanzos con bacalao que todavía huelen a anhelo. Y no es ni de izquierdas ni de derechas. Es el del Cerro fuerte con la melena al viento, o las manos como dos palomas del Prendimiento. O la gente del Chicle, al verlas andar con los faroles en busca de Jesús Nazareno. Y el olor y el sabor del color del Sol. Es un ¡ Qué guasa que llueve! San Francisco en la plaza y San Lucas los Lunes que son breves. Y las Angustias que de Porvenir empieza y por Molineros muere.  Que esto no es cuestión de hombres ni de...

El amante de sal.

El amante de sal. No hay nada peor que querer amar sin estar enamorado, sentir los barrotes de una cárcel de oro. Tener la mirada en el pasado en la absoluta desesperanza. No esperar nada del amor ni de la vida. Aceptar al invierno y hacerle un traje de flores huecas. Se marchitan y no dan frutos. La fatiga será parte de tus pasos y nada te saciará salvo esos recuerdos amargos. Y solo, en esa vieja foto, que miras cuando nadie te ve está la verdad, en una absoluta desesperanza y certeza de lo funesto de tu destino. No amén sobreviviendo, háganlo entregando el alma al diablo. En el extremo de los barrancos de la locura. Así hay que amar: sudando en la cama, anhelando la saliva del otro como si fuera ambrosía. O la muerte, negra, implacable y certera, en cada paso que des, en tu divina belleza, te recordará que no habrá paz en tus días, jamás, ni otra primavera. Reina de la nieve, cuerpo de cera que no arde ni quema. Mirada al vacío y noches de condena. El amor es vender el alma por u...
Malos tiempos para la dignidad, en un pañuelo blanco e impoluto la quiero llevar. Mas el ego, los vicios y la necesidad, te invitan a ser alguien que quisieras olvidar. No se pongan a la venta tan barato, eso es regalar. Si algo tienen los pobres es su poder de amar. Amar para vencer, resistir, alzarse y gritar. No se vayan a la cama con alguien si estás en otro lugar. Mejor un libro en las manos con un pedazo de pan. Que una almohada severa que no deja descansar. A nadie concedas una falsa paz, sin justicia es sólo sal en la mar. Ten amigos que te corrijan y a los que admirar. Es el único tesoro que a la tumba, sin duda, nos tenemos que llevar.