El guerrero.
En el final de las batallas,
en tu último aliento,
los cuervos esperan en su atalaya,
los quebrantos de tu cuerpo.
Con la esperanza pérdida,
sin sudor ni un solo sueño.
Las noches serán más largas,
tu muerte ya tiene dueño,
las manos se hielan secas,
te están silbando los muertos.
La luna de sangre roja,
los lagartos en el cieno,
tu nombre no tiene historia,
la vida nos es más que un fuego.
La gloria no te acompaña,
no hay poetas en tu lecho,
solo amor a la agonía,
frío, en silencio y yermo.
En el final de las batallas,
en tu último aliento,
los cuervos esperan en su atalaya,
los quebrantos de tu cuerpo.
Con la esperanza pérdida,
sin sudor ni un solo sueño.
Las noches serán más largas,
tu muerte ya tiene dueño,
las manos se hielan secas,
te están silbando los muertos.
La luna de sangre roja,
los lagartos en el cieno,
tu nombre no tiene historia,
la vida nos es más que un fuego.
La gloria no te acompaña,
no hay poetas en tu lecho,
solo amor a la agonía,
frío, en silencio y yermo.
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