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Cuando todo acabe.

Cuando todo acabe.
Cuando todo acabe voy a planchar mi mejor camisa y a dar brillo a mis andares.
Cuando todo esto termine reposaré mis días como lo hace el té en el agua que hierve humeante.
Cuando todo esto toque a su fin voy a ir a gritarle al mar lo que no sabe, a ver como la brisa se enfada en mi rostro y a sumergirme en él hasta que mis pulmones, ajenos a todo el oxígeno del mundo, me demanden otra vez la libertad, encarados con el aire.
Cuando todo esto culmine iré a esa taberna a tomarme un vino viejo de Jerez con los amigos, sin decir nada, para que las miradas hablen.
Cuando todo esta mortandad se pudra no guardaré ninguna rosa para quien ame ni ningún silencio que pueda dañar a nadie.
Cuando el mundo vuelva a rodar me iré a la sierra a conversar con las aves, a sentir como crecen las montañas en los Alcornocales.
Cuando todo esto sean lunes de rutinas amables, sensatas y suaves daré gracias por tanto, a sentir lo que otros no tienen y nunca podrán hartarse.
Cuando la risa vuelva vestida de olivos de sangre verde y de un verano de lunares. Me sentaré junto al tiempo a reñirle por cobarde.
Cuando mi cuerpo vuelva a las flores y a los primeros lugares; a mi barrio y a mi calle.
Cuando todo esto acabe, voy a sentirme pequeño y a luchar con los gigantes.
Pensando que son dos días, que la vida no es más que un sable.
Sabiendo que como la luna suple al sol y como se derrama el arte, cogeré la senda que va derecha a los brazos de mi madre.

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