No podéis declarar vuestro mayor deseo,
ni lo que contáis a la almohada,
ni delatar el vicio más oscuro,
ni expresar vuestra mayor idea malvada.
No queréis decir quién es vuestro anhelo,
sin condenaros a la nada.
El corazón se te dispara viendo pasar el tiempo,
mas ya lo disfrutas en la esperanza,
al saborear los mitos, lo prohibido sabiendo,
que no compartirías esas delicias,
ni con los dioses ni con sus siervos.
ni lo que contáis a la almohada,
ni delatar el vicio más oscuro,
ni expresar vuestra mayor idea malvada.
No queréis decir quién es vuestro anhelo,
sin condenaros a la nada.
El corazón se te dispara viendo pasar el tiempo,
mas ya lo disfrutas en la esperanza,
al saborear los mitos, lo prohibido sabiendo,
que no compartirías esas delicias,
ni con los dioses ni con sus siervos.
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