Se alejó como se van las aves frías.
Allí tengo mi cuerpo, seco, observando su partida.
Viendo como giran los planetas, en un milenio, mientras me pasa la vida.
Sentado en una piedra gastada como el agua a la piedra caliza.
Un viaje sin retorno, sin fe, sin dioses ni sirenas que se rían.
Tenía un cuerpo deiforme ahora la luz de las anguilas.
Hecatombe de toros en en mi Alma y en su sangre mi desdicha.
Sólo me consuela pensar que una tarde fuiste mía.
Allí tengo mi cuerpo, seco, observando su partida.
Viendo como giran los planetas, en un milenio, mientras me pasa la vida.
Sentado en una piedra gastada como el agua a la piedra caliza.
Un viaje sin retorno, sin fe, sin dioses ni sirenas que se rían.
Tenía un cuerpo deiforme ahora la luz de las anguilas.
Hecatombe de toros en en mi Alma y en su sangre mi desdicha.
Sólo me consuela pensar que una tarde fuiste mía.
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