Todos los peces del mar son negros.
Silbando, los vientos del desiertos, todos, son yermos.
Todos los amantes del mundo acaban muriendo.
Danzando, ni el amor es tan dulce como tu pelo.
Todos los demonios blancos, silentes, seducen al cielo.
Amando, solos, sabiendo que su salvación pasa por tu aliento.
Silbando, los vientos del desiertos, todos, son yermos.
Todos los amantes del mundo acaban muriendo.
Danzando, ni el amor es tan dulce como tu pelo.
Todos los demonios blancos, silentes, seducen al cielo.
Amando, solos, sabiendo que su salvación pasa por tu aliento.
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