Volver.
No importa si el río no puede volver, tú creyendo ser menos que él paras. Él lleno de agua, poderoso y habiendo arrancado robles y sauces, a su paso, no puede volver. Y te dice que quiere pero sin embargo no puede. Sabe que día morirá en el mar. Y aunque en él beban todas las bestias y riegue todos los campos no podrá volver sobre sus pasos. Rey de la montaña, príncipe de la campiña y mendigo del mar. No puede volver. Pero tú tienes que saber detenerte, levantar el puño y mirando a las estrellas quererte. Y el río, poderoso, gustosamente, te arrastraría. Pero ya sabes que hay orillas que no se deben pisar. Ni surcar sendas que te hagan ser afluente de quien no se para y sólo es corriente y simple vanguardia. Sola, en plena tranquilidad, eres el dique y el muro que su caudal desea encontrar. Mas no tiene tu fuerza ni tu corazón. Porque tú eres la primera hora de la nube y el último vapor salino que va al cielo. Cuánto daría el río por volver a empezar... Regalando las plumas de las aves que destrozó a su paso. Retirando el agua a las flores que nutrió. Volver a donde quieras, si quieres vuelve. Vuelve.
No importa si el río no puede volver, tú creyendo ser menos que él paras. Él lleno de agua, poderoso y habiendo arrancado robles y sauces, a su paso, no puede volver. Y te dice que quiere pero sin embargo no puede. Sabe que día morirá en el mar. Y aunque en él beban todas las bestias y riegue todos los campos no podrá volver sobre sus pasos. Rey de la montaña, príncipe de la campiña y mendigo del mar. No puede volver. Pero tú tienes que saber detenerte, levantar el puño y mirando a las estrellas quererte. Y el río, poderoso, gustosamente, te arrastraría. Pero ya sabes que hay orillas que no se deben pisar. Ni surcar sendas que te hagan ser afluente de quien no se para y sólo es corriente y simple vanguardia. Sola, en plena tranquilidad, eres el dique y el muro que su caudal desea encontrar. Mas no tiene tu fuerza ni tu corazón. Porque tú eres la primera hora de la nube y el último vapor salino que va al cielo. Cuánto daría el río por volver a empezar... Regalando las plumas de las aves que destrozó a su paso. Retirando el agua a las flores que nutrió. Volver a donde quieras, si quieres vuelve. Vuelve.
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