Un gran logro es conocer bien a quien te rodea. Como también aprender a no debatir durante horas y según y en qué lugares sobre el sexo de los ángeles.
El envidioso, el frustrado y el vanidoso comen de la misma cuchara y en el mismo plato. Antes de irte de aquí debes decirle a alguien: me has superado y, sobre todo, perdón y muchas gracias. También es importante saber que el amor tiene sus síntomas, como un resfriado. Y que el analfabetismo emocional se trabaja pero que los instintos del corazón no, así que no podrás provocar imponiendo esa tos o esa fiebre. Lo salvaje es más suculento que cualquier pacto, tras el desencanto, los años y el despecho, pero está a la mano de muy pocos y se va diluyendo a medida que cumples décadas. La educación es la antesala de cualquier triunfo. El respeto es la llave del consenso. Y asumir tus limitaciones la clave de un espíritu tranquilo. Escucha a quien sabe y olvídate de lo que no pudiste o no quisiste hacer. No culpes a nadie de tus derrotas. Pero se consciente de las herramientas que te dejaron y a las que tienes acceso. Llama Don a quien sabe y no a quien tiene. Escucha música, lee y sobrevalora por encima de todas las cosas a quien se desliga de lo pragmático para ensalzar la belleza y emplea su existencia en ello. No hay nada nuevo bajo el sol y, sin embargo, todos los días te sorprenderá algo. Gana tu respeto aunque vistas con andrajos y duermas al relente. Ríete de ti mismo. No midas la productividad de un ser humano por su sueldo y piensa que eres una mota de polvo en el infinito, donde existen todas y cada una de las posibilidades que rondan en tu cabeza.
El envidioso, el frustrado y el vanidoso comen de la misma cuchara y en el mismo plato. Antes de irte de aquí debes decirle a alguien: me has superado y, sobre todo, perdón y muchas gracias. También es importante saber que el amor tiene sus síntomas, como un resfriado. Y que el analfabetismo emocional se trabaja pero que los instintos del corazón no, así que no podrás provocar imponiendo esa tos o esa fiebre. Lo salvaje es más suculento que cualquier pacto, tras el desencanto, los años y el despecho, pero está a la mano de muy pocos y se va diluyendo a medida que cumples décadas. La educación es la antesala de cualquier triunfo. El respeto es la llave del consenso. Y asumir tus limitaciones la clave de un espíritu tranquilo. Escucha a quien sabe y olvídate de lo que no pudiste o no quisiste hacer. No culpes a nadie de tus derrotas. Pero se consciente de las herramientas que te dejaron y a las que tienes acceso. Llama Don a quien sabe y no a quien tiene. Escucha música, lee y sobrevalora por encima de todas las cosas a quien se desliga de lo pragmático para ensalzar la belleza y emplea su existencia en ello. No hay nada nuevo bajo el sol y, sin embargo, todos los días te sorprenderá algo. Gana tu respeto aunque vistas con andrajos y duermas al relente. Ríete de ti mismo. No midas la productividad de un ser humano por su sueldo y piensa que eres una mota de polvo en el infinito, donde existen todas y cada una de las posibilidades que rondan en tu cabeza.
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