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Ser de izquierdas.
Más que ser es intentar. Porque siempre hay una lucha colectiva o individual que mejorar. Porque la lupa es inmensa. Porque el boicot es constante. Porque nos necesitan esclavos, necios, sordos y entregados. Porque a más libertad mayor responsabilidad. Porque en el reparto los poderosos se sienten atacados. Porque, a veces, los vicios del ser humano y sus vilezas son muletas confortables. Por creernos más que nadie. Porque es más fácil no asumir que tus inicios salieron del confort mientras otros del barro. Porque es fácil olvidar la pobreza al conseguir un éxito. Porque no nos gusta asumir que sin el otro es imposible conseguir nada. Porque la envidia, el ego y la soberbia te tapan tus defectos y miserias y reconforta. Porque es difícil asumir que tu hermano es un poeta. Porque si ellas dejen de ser esclavas no conviene. Porque la igualdad reduce tus ingresos. Porque obliga a la formación constante. A enterrar a los mitos y a los héroes. A ver a un animal por igual. A esforzarse por el planeta. A desenmascararte. A no delegar. A opinar. A no silenciarte. A empuñar un arma ante la injusticia. A mirar y a no cerrar la puerta. Ni negar la historia. Ser de izquierdas es un constante sufrimiento, lleno de sin sabores. Apostando por la empatía. No queriendo esbirros ni palmeros. Ser de izquierdas es una empresa interminable donde no existen sacerdotes del perdón; donde sólo tu podrás perdonarte. Ser de izquierdas es cansado porque nunca se es demasiado. Porque sólo podemos ser piedrecitas en una balanza llena de pirámides. Porque las armas, el dinero y los medios los tienen ellos y porque ir en contra de la corriente de un río que busca del mar donde naufragan niños es señalarte. Lo otro es fácil, no supone un reto; sólo resignación, cárceles de oro. Jerarquías confortables, adoración por el vacío del poder y creer que el hombre está destinado al fracaso y la maldad. Rodeados de dioses que resuelven nuestro potencial intelectual. ¿ Ser de izquierdas ? Al menos inténtalo.

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