Arcos de la Frontera.
Es posible que me pierda
no hay camino que se aleje
y un caballista duerme
en tu puerta que no cierra.
No está forjada aun la llave
que delate tu presencia
no hay tiempo ni cerraduras
que cierren mis negras rejas.
Es tu vientre mi cerrojo,
no hay noche sin cancela,
los amantes con sus capas
encintas las lunas dejan.
Es posible que mi pueblo
callado de calles muertas
derramen triste sus fuentes
sobre el nácar de las velas.
Santa María Inmaculada,
la de las flores yermas.
¿ Qué tienen sobre su pecho?
Las mujeres de la Peña.
no hay camino que se aleje
y un caballista duerme
en tu puerta que no cierra.
No está forjada aun la llave
que delate tu presencia
no hay tiempo ni cerraduras
que cierren mis negras rejas.
Es tu vientre mi cerrojo,
no hay noche sin cancela,
los amantes con sus capas
encintas las lunas dejan.
Es posible que mi pueblo
callado de calles muertas
derramen triste sus fuentes
sobre el nácar de las velas.
Santa María Inmaculada,
la de las flores yermas.
¿ Qué tienen sobre su pecho?
Las mujeres de la Peña.
Comentarios
Publicar un comentario