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Antes todo era una maravilla. Artículo de opinión.

¿Antes de qué? Existe una creencia muy extendida sobre que todo lo que nos ha acontecido en el pasado fue mejor. En una especie de nostalgia, quizás instintiva, que moldea nuestra visión sobre las cosas, tanto en lo humano como en lo divino. Pero sobre todo afecta a lo moral y a las relaciones entre personas, como una vía de escape para hablar, por ejemplo, de la juventud en términos destructivos por culpa de que ni estudian ni trabajan…
Falta de valores, educación y modales, implicación, respeto, politización, disciplina y de interés es lo que a boca llena empezamos a expresar, incluso ya los de mi generación, con los que empiezan a tomarnos el relevo. Este debate es muy antiguo, ya existen textos en la antigua Roma hablando de la poca predisposición de los jóvenes hacía sus deberes con la sociedad. Si esto fuera cierto, generación tras generación, desde la antigüedad, ahora seríamos todos psicokillers como mínimo, digo yo.
Me he he criado en la barriada de La Granja y os prometo, de verdad, que la mayoría de los jóvenes dan los buenos días, no se drogan, ni aparcan mal el coche, ni roban en el almacén del bueno de Salvador. Os lo juro, “aunque os cueste creerlo”. Las plazoletas están llenas de niños que no raptan ni violan e incluso veo a la gente recoger las cacas de su perro de forma generalizada. Nunca vi a una generación más enganchada a los gimnasios y a correr por las calles, a las ONGS y a un ocio que implique nada tóxico. Cada vez fumamos menos, hay más vegetarianos y el número de personas que va a la universidad se ha disparado, aun siendo sumamente cara. Veo a los jóvenes hablar de academias de idiomas, de pruebas de acceso a grados superiores, de emigrar a países con más trabajo etc.
¿De verdad creéis que esta generación es peor que la anterior? No recuerdo a tantos jóvenes estar tan sensibilizados con los animales, y hasta la tauromaquia está empezando a ser cuestionada, porque casi nadie se traga una corrida sin replantearse el ¿Para qué? Los discapacitados encuentran cada vez menos burlas y tienen más opciones. Ya no veo a ningún perro con latas y gasolina en el culo. Y por supuesto, la idea de partir una farola con un tirachinas es algo casi extinguido. Los chistes sobre gangosos, homosexuales o defectos físicos están más que descatalogados en las parrillas de TV.
Nos reconfortan las estadísticas terroríficas, siempre tiro de ello en mis artículos hasta repetirme cansinamente: “Terribles robos antisistema de sindicalistas malvados en Mercadona, mujeres que denuncian en falso a sus presuntos maltratadores, funcionarios vagos, sector público ineficaz y lleno de parásitos etc”. Hace no poco vi en una red social a alguien que colgó una foto de un bebé en un barreño de zinc y decir que si no te habías bañado en uno, no habías tenido infancia ¡Pues vaya frío!  “Que bueno estaba el asiento de la manteca colorá o que placentero sabía ese conejito que se comía la gente en las afueras de la feria del caballo, aunque no se pudiera acceder a las viandas con las que se recreaban los pudientes en el recinto. Ir el 18 de Julio a la playa, una sola vez en el verano, cargando con una sandía, andando desde la estación hacia la playa de La puntilla y recordarlo como una verdadera alegría…”
¿Han visto a alguien joven tener vergüenza por tener en su seno familiar a un niño con discapacidad? No creo que nadie en la actualidad le ponga un cubo en la cabeza a aquellos que antes llamaban “tontos” en los patios de vecinos o en los pueblos mas vetustos. Esto es impensable en la mayoría de los casos porque hemos mejorado. Podemos ver que por las barriadas se puede pasear 363 días al año con total normalidad. Me imagino que en una cueva, ya los Neardentales, dirían que sus hijos habían perdido todo el respeto por el tipo de hacha que ellos fabricaban sustituyéndola por otra más bonitas, o por los modales a la hora de comer mamut, quién sabe. Como decía una chirigota en Cádiz, primer premio en el gran teatro Falla, Las momias de güete, en uno de sus pasodobles: Quien quiera el pasado yo se lo regalo entero pá él

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